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Mostrando entradas de junio, 2004

El cuadro y la lluvia.

EL CUADRO Y LA LLUVIA Era un día de tormenta. Igual que hoy, el miedo no me dejaba descansar. Esos truenos que no paraban de retumbar en mis oídos, como eternos golpes sobre el metal. Y no se va. Subí a la terraza, no se fuese a hundir el techo de la habitación que daba a la buhardilla de mi vecino. O tal vez subí porque la intranquilidad me decía que tenía que buscar cobijo..., o tal vez..., pero no podía ser. Sólo lo había visto una vez, en las Galerías del Corte Inglés. Aquél día entré a los probadores con un pantalón negro de pinzas, muy elegante; al salir del probador para que la dependienta me diera su visto bueno a cómo me quedaba el pantalón de largo, me crucé con su mirada que, con un gesto algo burlón, o al menos así me lo pareció, me comentó: - ¡te quedan perfectos!.  -¡Ah!, ¿eres tú el nuevo dependiente? Risas. Sus dientes blancos, perfectos, su cara de osito

El cuadro y la lluvia.

EL CUADRO Y LA LLUVIA Era un día de tormenta. Igual que hoy, el miedo no me dejaba descansar. Esos truenos que no paraban de retumbar en mis oídos, como eternos golpes sobre el metal. Y no se va. Subí a la terraza, no se fuese a hundir el techo de la habitación que daba a la buhardilla de mi vecino. O tal vez subí porque la intranquilidad me decía que tenía que buscar cobijo..., o tal vez..., pero no podía ser. Sólo lo había visto una vez, en las Galerías del Corte Inglés. Aquél día entré a los probadores con un pantalón negro de pinzas, muy elegante; al salir del probador para que la dependienta me diera su visto bueno a cómo me quedaba el pantalón de largo, me crucé con su mirada que, con un gesto algo burlón, o al menos así me lo pareció, me comentó: - ¡te quedan perfectos!.  -¡Ah!, ¿eres tú el nuevo dependiente? Risas. Sus dientes blancos, perfectos, su cara de osito

Recordándote en mis sueños.

Recordándote en mi sueños Tu cuerpo, sin prisas, se aproxima a mi cuerpo, rompe el aire que nos separa y me cobija en un inmenso abrazo. Tu boca es mi boca, tus brazos en mis brazos, tus manos me envuelven toda, acariciándome al compás de mi ritmo cardiaco. Déjame que te vaya necesitando, que mi cuerpo reclame tu piel, tu calor, olor, sabor, para formar un sólo cuerpo, una sola alma... Quiero sentir tu cuerpo en mi cuerpo y tu piel en mi piel. Como un acordeón me despliego a tus encantos. Abriré para ti, de par en par, las piernas que sujetan la vida que da a otras vidas. La tierra que habité la arranco con uñas y dientes, construiré nueva sabia donde brotará la leche que un día me amamantó; de tanto placer como los dioses me han otorgado al sentir tu presencia. Me tomarás, besarás, follarás..., a ese ritmo que sólo tú sabes darme.. Esa necesidad de ti que me abre toda como una flor con cada uno de sus pétalos. Sin convicción, anulados mis sentidos, con toda la lujuria qu

Recordándote en mis sueños. Nicolás Ximénez

Recordándote en mi sueños Tu cuerpo, sin prisas, se aproxima a mi cuerpo, rompe el aire que nos separa y me cobija en un inmenso abrazo. Tu boca es mi boca, tus brazos en mis brazos, tus manos me envuelven toda, acariciándome al compás de mi ritmo cardiaco. Déjame que te vaya necesitando, que mi cuerpo reclame tu piel, tu calor, olor, sabor, para formar un sólo cuerpo, una sola alma... Quiero sentir tu cuerpo en mi cuerpo y tu piel en mi piel. Como un acordeón me despliego a tus encantos. Abriré para ti, de par en par, las piernas que sujetan la vida que da a otras vidas. La tierra que habité la arranco con uñas y dientes, construiré nueva sabia donde brotará la leche que un día me amamantó; de tanto placer como los dioses me han otorgado al sentir tu presencia. Me tomarás, besarás, follarás..., a ese ritmo que sólo tú sabes darme.. Esa necesidad de ti que me abre toda como una flor con cada uno de sus pétalos. Sin convicción, anulados mis sentidos, con toda la lujuria qu

La túnica color butano.

LA TÚNICA COLOR BUTANO. (Homenaje a la canción "Burbujas de amor" de Juan Luis Guerra) El calor era intenso y Lola llevaba una túnica de color butano, muy ligera. Al pasar cerca de la ventana que daba al balcón, la tela, con el aire, se cenía a su cuerpo, entonces tenía que apartar los ojos para ocultar la turbación que sentía. La veía desnuda, marcado su pecho bien formado, con los pezones erectos, la veo muy excitada, pensé. Su cintura era pequena, ombligo redondo, algo prominente, parecía indicar el principio del fin con aquella protuberancia de color negro rizado haciendo un triángulo perfecto que venía a indicar el camino de unas bien contorneadas piernas calzadas por unas sandalias de tacón de no más de cuatro centímetros, no le hacían falta, era muy esbelta, demasiado delgada para el gusto de mi padre, eso seguro. No llevaba bragas. A ratos la miraba sintiendo que no era conveniente levantarme del asiento. De alguna forma estaba protegido por los

La túnica color butano. Nicolás Ximénez

LA TÚNICA COLOR BUTANO. (Homenaje a la canción "Burbujas de amor" de Juan Luis Guerra) El calor era intenso y Lola llevaba una túnica de color butano, muy ligera. Al pasar cerca de la ventana que daba al balcón, la tela, con el aire, se cenía a su cuerpo, entonces tenía que apartar los ojos para ocultar la turbación que sentía. La veía desnuda, marcado su pecho bien formado, con los pezones erectos, la veo muy excitada, pensé. Su cintura era pequena, ombligo redondo, algo prominente, parecía indicar el principio del fin con aquella protuberancia de color negro rizado haciendo un triángulo perfecto que venía a indicar el camino de unas bien contorneadas piernas calzadas por unas sandalias de tacón de no más de cuatro centímetros, no le hacían falta, era muy esbelta, demasiado delgada para el gusto de mi padre, eso seguro. No llevaba bragas. A ratos la miraba sintiendo que no era conveniente levantarme del asiento. De alguna forma estaba protegido po