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lunes, 13 de mayo de 2013

Carta, Patricia Marí Diego



CARTA
Te escribo desde mi tierra,
olor a agua, melocotón y roble,
el único lugar donde mirarnos
y reírnos juntos, cogidos de la mano.
Te echo de menos
como echo de menos mi hogar,
mi dulce tierra tranquila;
y así llegará un día
en el que te confunda con mi casa,
y sueñe andar por tus caminos,
y busque bañarme en tu agua.
Hoy sigo trazando la senda
que ha de llevarme a tu lado;
y así llegará un día
en que me pierda en tu esencia
y me sienta feliz.
(5/1/03)

 DIA PRIMERO
¿Sabes?
Se me va el tiempo pensando en lunas,
templos,
en el crepúsculo  y el aire de aquel marzo,
en su pálido calor,
en su promesa.

¿Sabes?
Se me acaba la canción que te cantaba
porque acaba en el vacío mi paleta
de colores y luceros para el tiempo,
ese tiempo tan lejano y que fue nuestro,
ese tiempo tan perfecto
del que hablaba.

Y me duele esta canción.
Me duele confesar que voy perdiendo
las manos que tendiste hacia mis pasos.
Me duele respirar, y a cada intento
me duele percibir que te has marchado.

¿Sabes?
No cuelgo las estrellas por rutina
ni espero desganada tu llamada,
porque oírte
sería devolverle la sonrisa
a esta triste Colombina esperanzada.

Y aún te espero hoy.
Te espero tras la oscuridad, atenta,
te espero en los susurros, en las miradas,
en tantas noches en vela,
noches que quedaron mutiladas.
Te espero, aunque ya sé
que no debo esperar nada. 
(16/1/03)

DÍA SEGUNDO
Y se han quedado mudas las sirenas
temerosas de que mueras, combatiente,
latente la ansiedad en torno al pecho
dejan rotos sus cantares a poniente.

Llegando la marea a mi garganta
no hay forma de esconder a quien se esconde,
por eso ya da igual que salga el llanto,
ahora qué más da decir su nombre.

Aún quiero recordarte como mío,
te guardo en las pupilas de mi mente,
aún canto estos amores, amor mío,
aún lloro por tu ausencia, combatiente.
 (17/01/03)


  

        
Necesito respuestas

Por Patricia en 17-05-2003 01:27
¿Quién sabe sentir sin errores?
Yo soy este error continuo
que te asfixia y deja inerte,
sin sentir,
menos aún de lo que siento.
No puedo mirar al frente.
No hay caminar que no derrumbe
mi fe escasa y, temblando,
en todo lo que creí presente
aquella fe se desgasta,
poco a poco,
como una montaña que un día
se vino a menos por el agua.
Necesito respuestas.
Tengo que seguir levantando miradas
y hoy no consigo ver la luz
que era,
que vino y
¿dónde fue?
Necesito ademanes de sonrisa
y de silencio,
de risas crispadas y sinceras,
necesito claveles juveniles,
necesito aire,
veredas que se tornen verdes
rojas, lilas,
amapolas y plata.
Hoy necesito verme,
y verte a ti, que pareces tan extraño,
lejos de esta penitencia triste
que me impongo en castigo solitario.
No sé querer, si lo que quiero es esto,
si como quiero es tan seco.
Aún hoy espero la alegría,
espero la respuesta
de porqué te quiero
y porqué no me enamoro.
(16/5/2003)


Por Patri en 05-05-2003 01:22.

Ni dos, ni tres,
ni veinte vidas
podrían parecerse a lo que eres:
al calor de una calle de Sevilla,
al incienso,
al comienzo de tu voz,
a tu sonrisa,
al eco de esta tarde,
a la marisma,
al flaco girasol,
a lo que pienso,
a nuestra bendición,
a la galana
muestra de placer con que adornaste
noches juveniles ya lejanas.
(4/5/2003)
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   Por Patri en 02-05-2004 22:46
PREMONICION 


Yo procuraré seguir con mi vida
mientras tu sombra más se va alejando,
sin su vuelto que planee por mi mente,
y caminaré desnuda en solitario
hasta una nube que tropiece en mi destino
como tú tropezaste en aquel día;
para bien, para mal y para siempre
buscaré encontrar la primavera
y sembrar en ella mi alegría.

(01/05/2004 ; 03.00 a.m.)
 

No importa el tiempo. Patricia Marí Diego

MORDER AL SOL  


Es como morder al sol
tocar la palma de tu mano
con la lengua.
Tras posarse, ingrávidos, los labios
en las cimas de tus dedos
descienden
como una cascada de flamencos
deslizándose,
falange por falange,
hasta caer en la palma de tu mano.
Es como morder al sol.
Así es besarte.
(13/9/2000)


TORMENTA


  Se distancian las nubes.
Lejanas,
rasgan su velo blanco en el llanto de horas
infelices,
infalibles,
en una sátira de tules inflamados,
insondables,
incansables,
tan grises como muertos,
delirantes
y pasivos.
Inalcanzables.
Se deslizan las nubes,
quietas, allá en el fondo.
Los dos pájaros se vuelan las alas
para explotar en el llanto.
Miradas de semilla negra contra el fondo gris de un árbol
solo.
La primavera está más muerta que nunca.
¡Qué hermosa vuela en su podredumbre infinita!
Y llega estéril a acariciar
la mano de la escriba.
Los ojos inflamados no miran más de cerca;
no pueden;
rojos,
sin llanto.
Los ojos rojos de una primavera en celo
que vive arrancando los despojos de la vida
ya pasada.
Siempre igual.
Siempre lejos.
Cabalga el espectro de una nube sangrante,
como único superviviente de la mañana gloriosa,
derrochando gota a gota su plenitud efímera,
flotando por momentos.
(Como único superviviente de una mañana gloriosa)
Vuelven a respirar las torres y los álamos.
Ya cesó la tormenta
y seguimos escribiendo.
(8/5/2000)

NO IMPORTA EL TIEMPO  

Hoy vuelan las olas
frente a un loco perdido en la playa.
Hoy se cierran las horas
y estrellan su espuma de segundos luminosos
en mi frente.
Hoy no importa el tiempo.
Hoy, naufragan las calles vacías
hacia el abismo de unos ojos implacables,
llenos de soledad entre niebla.
Hoy,
            naufragan
                        abismos
                                    en niebla.
 
Hoy se quebró el momento
de escuchar el miedo de las rocas.
  Hoy, vuelan las olas,
se cierran las horas,
no importa el tiempo.
 (23/8/2002) 

El nombre prohibido. Patricia Marí de Diego

LLUVIA 

 Hoy no hay lluvia.
Ha entrado la noche en silencio
y no hay lluvia.
Impresiono tus dedos
en caricias de piel brillante
hacia un vientre firme en lunas,
hacia una caída de amante,
detrás del olor de la lluvia.
Un silencio extático.
Se resbala una luna del pecho
en caída lenta por tu espalda,
suaves latidos que apuntan su cumbre
(deliciosa cima)
para herirte de un frío extraño,
para helarte
reflejando el calor del abrazo.
Amanecen los gemidos del alba.
Y aparecen las primeras gotas,
rocío liberado de las flores,
la única flor que se ha abierto esta noche
ha bebido la lluvia del amado.
Amanece,
y llueve en el silencio
de quienes duermen abrazados.
(25/8/2002)
EL NOMBRE PROHIBIDO

  La unión de dos flores abiertas
entrecruzando ecuadores de mi género,
confusas,
lluviosas,
latiendo al compás;
de una prohibición lasciva y sin nombre es
la belleza que se oculta entre sus hombros,
y, sobrepasada la barrera del deseo,
verás la libertad sobre ti misma,
amando en un reflejo de tu cuerpo
el suyo propio.
Se avecina la tormenta y la hora del saber.
¿Y quién querrá ver la verdad tras de mis ojos?
Un nombre prohibido.
Su nombre
que acuna mi sonrisa.
(17/8/2000)

Así a bote pronto

Por Patri en 26-09-2003 01:20
A ver qué análisis sugiere ésto:


Y donde se quedan las pateras,
hasta ahí quiero ir yo:
respirar salitre
mezclado con el miedo,
mezclado con la arena y con el odio;
hasta allí, hasta esa playa,
donde duermen y vigilan las rocas,
donde hay limo agazapado
esperando atraparte en un descuido,
Allí, a esa playa,
hasta esa playa cercana,
hasta ahí quiero ir yo.
(25/9/2003)

HOMMAGE

  Escribir el poema más hermoso,
emergente,
tan hermoso como la caída entre sus senos,
un poema perdido en las miradas del espejo,
un poema llameante.
Quise encontrar y sigo buscando
la creación más hermosa que el mundo pueda darme,
sigo buscando,
y encontrando,
y perdiendo.
Pero, mira ese camino que baja de entre sus senos,
míralo a través del espejo,
mira hacia el mundo, concentrado en el sendero,
estrecho,
profundo,
rodeado de cinturas y de espaldas victoriosas;
míralo
y encontrarás el poema más hermoso,
emergente,
tan hermoso la caída hacia su cuello,
llameante...

(17/8/2000)
12/9/2003
Por Patri en 24-09-2003 01:48
(Quién me iba a decir a mí que me iban a salir unos versitos a partir de una canción de Alejandro Sanz...)

 "A veces sueño que no amanece, que nos perdermos"

No, no amanece,
ni hay luna que te alumbre.
No hay persianas ni hay cristales
en esta Torre de Babel
donde no te encuentra nadie
ni te encuentras tú, sola,
cerca del frío.
Del silencio que te sigue los pasos
no digas nada,
ni una palabra,
que hoy no hay quien te abrigue,
ni la voz que te entra por la ventana
No digas nada.
Y en el choque algo se muere,
algo lento, en larga espera,
Algo único.
Lejos del frío.
No digas nada.

Sueños Líquidos. Patricia Marí de Diego



Hay un elixir de menta y lágrimas en la boca
de perlas polvorientas con limo amarillento
que abate la calma.
Te retuerces entre brillos desesperados
y alimentas el ansia de fuga
ante la huida de tu propio tiempo
al llegar la fuente de mareas en la noche,
la belleza y alegría de diez eternas mariposas,
de colores entre tanta mansedumbre apagada
que rezumo dolorida,
sin cesar el gorgoteo de energía luminosa.
Y algo se duerme entre hojarasca,
algo expandido entre fríos invernales,
los labios han callado tras la hierba nocturna
para dejar paso a la delicada madrugada de rocío
que congela silenciosa los lamentos.
Oigo susurros enlutados que llaman sin decir una palabra
donde apartarse es acunar a la verdad,
y es dejar enamorados los cipreses
tras la luna lejana de azafrán y penas,
de silencio moruno y verde.
Oigo el aire desde lejos,
huelo su líquido lamento,
aquel congelado entre mareas que vuelan
desde hace mucho tiempo atrapadas
por la distancia.
Y la música sola,
que enmudece,
llora la vida que no pasa en vano
por manos deshojadas entretanto.

Y lloro yo mi noche,
mis bellas y solas noches,
tan hermosas como un sueño no alcanzado.
(28/10/02)


Por Patri en 29-10-2002 00:42
SUEÑOS LIQUIDOS 

jueves, 6 de octubre de 2011

Sueños Líquidos. Patricia Marí Diego

Patricia Marí Diego.- enviadas para la revista lavozdelacometa.org año 2002 

Sueños Líquidos

Hay un elixir de menta y lágrimas en la boca
de perlas polvorientas con limo amarillento
que abate la calma.
Te retuerces entre brillos desesperados
y alimentas el ansia de fuga
ante la huida de tu propio tiempo
al llegar la fuente de mareas en la noche,
la belleza y alegría de diez eternas mariposas,
de colores entre tanta mansedumbre apagada
que rezumo dolorida,
sin cesar el gorgoteo de energía luminosa.
Y algo se duerme entre hojarasca,
algo expandido entre fríos invernales,
los labios han callado tras la hierba nocturna
para dejar paso a la delicada madrugada de rocío
que congela silenciosa los lamentos.
Oigo susurros enlutados que llaman sin decir una palabra
donde apartarse es acunar a la verdad,
y es dejar enamorados los cipreses
tras la luna lejana de azafrán y penas,
de silencio moruno y verde.
Oigo el aire desde lejos,
huelo su líquido lamento,
aquel congelado entre mareas que vuelan
desde hace mucho tiempo atrapadas
por la distancia.
Y la música sola,
que enmudece,
llora la vida que no pasa en vano
por manos deshojadas entretanto.
Y lloro yo mi noche,
mis bellas y solas noches,
tan hermosas como un sueño no alcanzado.