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domingo, 17 de mayo de 2015

Las noches que tengo para escribirte. RICARDO VILLEGAS

Este poema me lo envió su autor para publicar en Internet en el dominio lavozdelacometa.org Con el tiempo conseguimos publicarlo en papel en la recién creada revista Almeriense  
"Nueva Literatura Almería"

Pertenece a su obra: 
<<LAS NOCHES QUE TENGO PARA ESCRIBIRTE>> 

Se lo dedicó el autor "... al amor de su vida, todo pasión, sentimiento..." 

Pasado el tiempo, publicaría otras obras recopiladas en:  
OTOÑO A DISTANCIA, INVIERNO  POR CARTA Y VERANO.



Hay tres silencios de tenues, 
tristes misterios que son desiertos, 
que son los muertos de tus palabras
cuando hablan hacia mí.
Son tres callados,
sólo el primero de tu mirada
con labios secos de movimientos 
e insinuantes de palabras.
Risas parado el segundo
de alegría sonriente 
y tus mejillas, calientes,
sonrojadas por un mundo.
Y el tercero, qué, gran lapso,
cuando te acercas y besas.
Y quieto, con un colapso
me he quedado si ahora 
a mi tus silencios han llegado.
No me hables,
 sólo calla,
tres silencios quiero hoy,
y si te paras,
 no marchas,
pues si no vienes, 
yo voy 



A: bueno@a2000.es
Asunto: Otro día más


Fecha: jueves 9 de enero de 1997


De:  Mouse Multimedia .- Ricardo Villegas
   

viernes, 26 de abril de 2013

32.-Ajedrez. Ricardo Villegas(127)

AJEDREZ

Empezamos la batalla

Simplemente con salir,
Atacamos las mañanas
Con huecos para el alfil.
Defendiste, siciliana,
Ese rey con un enroque,
Pero sabes que mi dama
Conoce que el año te toque;
Y se mueve por ese campo,
Custodiada por peones
Que la cubren ya de ataques
De esos caballos feroces.
Y las piezas se me mueven
Sin yo querer abarcarlas,
Pues batallas ya se vuelven
Guerras ensangrentadas
Cayó un peón el primero,
Mío, con tal desgracia,
Que al repeler ese golpe
Murió un caballo en tu estancia.
Y me hiciste sacar la torre
Que cerró una herida abierta,
Pues el alfil que tapaba
Huyó, al ver la reyerta.
(Y no es que no sea valiente,
es que te tiene temor,
ya que una es la siciliana,
y otro es el mate pastor.)
Con caballo y con la torre
Puede asustar a tu rey,
Pero después del derroche
Vino el tributo de ley,
Que por fin, rompió a mi dama,
Y aunque murió ya la tuya
No pudo ser más que llama
Que apagó, triste, una duda.
Y cerraste mi yo más fiero
En jaque mate de mí,
Y calaste lo que yo quiero
De agua color marfil.
- ¡Ay partida!, que acabaste
con el rey sin más sentir
que puede que enamoraste
mi oscuro corazón de ti.

Rircardo Villegas

lunes, 15 de noviembre de 2004

RICARDO VILLEGAS. UNA TARDE

 

RICARDO VILLEGAS

 Una tarde...

Una tarde de febrero, se te helaron los labios;

y una tarde de febrero te besé, quizá por eso,

quizá porque te quiero tanto.

 

Una tarde de febrero, con el mar a las espaldas

y el cielo rojo, encallado en una roca lejana,

tu boca lenta, encarnada,

y tus palabras helando la tempestad cautiva de la tarde helada

me besaste, quizá por eso,

porque yo sin tí no soy nada.

 

Una tarde de febrero, te quiero, sin más;

porque no me hace falta saber por qué.

 

Los besos, quizá por eso,

quizá porque no sé por qué

te quiero, y eso me basta.