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martes, 1 de febrero de 2022

LOS ELEGIMOS Y NOS ESCUCHAN

  LOS ELEGIMOS Y NO ESCUCHAN

Elegimos a héroes, endeudados de favores, no a un espíritu creativo y humano


    El tiempo crea, pero las personas destruyen, los hombres piensan, pero los pillos sobreviven. En mundo de bandidos burocráticamente organizados lo único fiable es lo inmediatamente próximo y el verdadero mejor amigo y de confianza, tiene nuevas ocupaciones, de las que sin penurias, jamás habría considerado que él hiciera oficio.

    Almería ha cambiado donde antes había casas de doble planta y belleza bajo el sol que todo lo abarcaba hoy hay carrera de galgos y pulgas por pingues beneficios y por un ego y vanidad carente desde nacimiento de contenido. 

    Porque se esfuerza en alzar lo nuevo sobre lo viejo, sin mesurar humanísticamente el contenido y promover a personas que fueron productivas hace 45 años. Psiquier y Goytisolo(Almería no es pobreza y arenas, es pueblo de gentes que sobreviven a la sequía de medios para vivir). 

    Los jóvenes crean, pero nadie los considera espíritus de un nuevo movimiento y así los recién llegados "al sistema" promueven entre los que les es fácil reconocer, pero no distinguen ni promueven ni generan una escuela de gente con curiosidad, inteligencia creativa y espíritu emprendedor, no ya en juegos de Photoshop con diversos materiales, sino en devolver y acercar el arte y el conocimiento, la esperanza y la ilusión a personas sencillos y hacernos creer esperanzados a todos que mañana no será como ayer, en manos de los mismos que se alaban glorias que no sufrieron ni experimentaron, sólo las que dan lustre de un modo estético pero con la consistencia de un vaso de cristal.

Y el periódico sigue por esto y otros hechos y actitudes, premiadas, carente de dialéctica de ciudadanos y plagado de anuncios, pero tampoco son anuncios de empleo, sino teleCv por teléfono para Bolsas de empleo, pero sin solucionar ni encauzar la demanda de trabajadores que quieren apoyar a su pequeña o gran familia y su propia subsistencia. 

    El Presente alberga muchas realidades no solo por el número de individuos, sino por la actitud que estos tomen y las que otras infieren con ellos, o con algunos de todos ellos. La realidad es difícil porque la amistad pierde adeptos, es mejor tener conocidos útiles, una estupidez a largo plazo, una respuesta a corto plazo pero sin fiabilidad, 

    Unos comienzan su cursus electoral con deudas, por cumplir, otros alcanzan sus objetivos por proyectos ajenos a sus cometidos casi "sugeridos",  pagados o impuestos. 

    Las ciudades para algunos son puzzles en los que están deseosos de dejar huella de su actuación, los siglos de las Obras de otros no importan porque el presente que lee a toda prisa por wasap no domina el español tiende a inculcarse jergas y hablas que sólo nacen y discurren entre el uso de un lenguaje rápido (fonético por aproximación a los sonidos de la palabra que reemplazan, para no mostrar mala ortografía, solamente dejadez y minimundo) esos teléfonos que "permiten muchas cosas". Antes con menos cosas adosadas a un teléfono se hablaba más, se trabajaba, reconociendo el esfuerzo y la capacidad, y los amigos, o los profesionales se formaban no en títulos, sino en años de ir adquiriendo experiencia y don de gentes, saber hablar y saber hacerse entender. 

    Si estamos perdiendo vocabulario o nos injertan creaciones lingüísticas que no creamos nosotros, entonces no es evolución es adherencias, que pueden malnutrir la inteligencia para saber expresarse y suplir respuestas rápidas (casi monosilábicas). Un ejemplo embebido de sí mismo son los marchantes/curadores de arte especulativos, cuando la obra que muestran "atesoran" o "tiene el honor de presentar" es una millonada por un plátano con celofán, o sencillamente mierda en botes de mermelada ( porque, el ingenioso, se sintió gracioso y quiso que le demostraran que podían vender librerías de botes con su mierda a buen precio), a un precio desconectado de la realidad o pericia de la obra. Ellos producen hasta árboles de terminologías tan escindidos del habla coloquial que lo presentan como un conocimiento técnico depurado cuando es sencillamente un intento de no ser cualificados y cualificables, sino crear su hábitat en su fantástico lenguaje. Creo que Tolkien, o uno de nuestros conciudadanos se levantara de su tumba y les hará una novela más de aventuras con esa parafernalia de vocabulario que es verborrea.

VÍCTOR MANGEL