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viernes, 20 de septiembre de 2019

Washington Daniel Gorosito Pérez. MONTEVIDEO




DANIEL GOROSITO
Washington Daniel Gorosito Pérez  


LLUEVE

en la ciudad que mira al Monte.
entumecida por la ventisca helada
y la terrible soledad
de los hombres.
Borrosa existencia
como los colores
de la bandera roída
que tirita en la proa de la chalupa
mientras se mece
en las aguas mudas del Plata.
Desarticulando mitos y temores
se pierde el viento
en un día de cenizas
lo gris contra lo gris.


MI CIUDAD…”MONTE VIDE EU”…


Está frío y garúa,
rigores del invierno del Sur.
El silencio late
en la piel de los adoquines.
Al final de la calle
el mar bravío guarda secretos.

Mientras, un hombre,
camina por la interminable escollera.

Mudo de soledad
con él,
la sombra frágil de las ausencias
suspiros lejanos
añoranzas
memorias inasibles.

La tenue luz de la tarde
muy temprano va muriendo.

Unas aves melancólicas
huyen en perfecta formación.
Los pétalos del cielo se abren
se derrama el dulce néctar
que al rato será poesía
multicolor celestial.
El hombre sigue caminando
y sólo ve un monte.




MONTEVIDEO



“Montevideo es mi ciudad, fui para allí a vivir 

con cuatro años, y cuando estoy fuera siento nostalgia”.

Mario Benedetti


Montevideo, vistes tu cuerpo de siglos,
silencioso y gris.
Ciudad oxidada,
el pasado es polvo.

En tus muros,
el pueblo hace poesía.

Anónimas angustias se desplazan,
miradas distraídas y lejanas,
la memoria germinando
recuperando historias que nos pertenecen
perpetua tristeza.


Museo de Blanes, Rosedal del Prado y Tango llorón.

lunes, 17 de junio de 2019

Washington Daniel Gorosito Pérez. POEMARIO ALADO ROMPE CRISIS

DANIEL GOROSITO PÉREZ
Autor: Washington Daniel Gorosito Pérez



PÁJARO POETA

Una máquina de escribir rota,
descansa bajo el encino,
vieja como las enigmáticas estrellas.
Un pájaro azul
pica las teclas desvencijadas,
extendiendo sus delicadas alas.

Las palabras,
vuelan una a una
se acomodan a su gusto
formando líneas de versos,
que el viento susurra
y
surgen
rayos luminosos por doquier
en la etérea transparencia.

Extraño conflicto,
poesía y luz
retan a la oscuridad
de las crisis humanas,
más versos para amanecer
y llegará la claridad.

CLARIDAD

¿Cuáles son los límites de la noche
que trajo el hombre?

¿Hay nostalgia en la sombra?

Mi mente ya enajenada
busca la claridad.

Mi energía está mal orientada.
¿Cómo escribir poesía?

Cuando hay tantas cosas “útiles”
por hacer dicen por ahí.

Crisis, crisis, crisis, crisis,
se oye un murmullo que
acaba en grito ensordecedor.

De valores, económica, moral,
racial, política, crisis…

Mientras yo poeta,
humildemente,
descargo mis frustraciones
en unos cuantos versos
en los que se incluyen
trocitos de esperanza.

ESPERANZA EN EL ASCENSO

Descendemos
de eso no hay dudas.
la paz endeble en que vivíamos
se ha roto dicen “para siempre”.

¿Qué nos queda a los poetas?

Escoger, entre el conformismo
y la sedición

Callar o escribir,
sólo eso nos queda.

Eso sí,
aborrecer la neutralidad
existir pese a todo
a pesar de los presagios,
de las crisis, de la muerte.

Es que hay mucho por hacer
en el exilio de las palabras.

Descendemos,
como el sol al final del día,
y
como la luna
los poetas
nos rebelamos.



PALABRAS PERDIDAS

Lluvia de letras sobre el
paisaje del desamparo- O. Paz.

Me envuelvo en las palabras
como un manto protector.

La poesía me separa
del áspero mundo de las manipulaciones
mecánicas y normalizadas.

Desciendo recordando
el abismo del destino.

Me faltan las palabras redentoras
para alumbrar las tinieblas humanas,
sacudidas por el estruendosas crisis
y sus monstruos,
las bombas, la pobreza, la esclavitud,
que no dejan percibir
el triste susurro del alma.

Por lo tanto tristemente
no me puedo sorprender
que me falle una y otra vez
el lenguaje
para pintar la realidad
y brindar una
esquelética esperanza.

ESQUELÉTICA ESPERANZA

No se ven las mariposas,
sólo un puñado de gorriones
caminan velozmente dando tumbos por la calle,
picando piedritas de colores.
El aire frío duele
y la falsa calma abruma.
Antesala de metamorfosis,
palabras clausuradas
el tiempo del silencio
o la complejidad del silencio.
Un pájaro símbolo
hilvana melodías
ese poema sonoro es la ruptura
esquelética esperanza.

viernes, 7 de diciembre de 2018

Washington Daniel Gorosito Pérez (II)



EL MONTE HERIDO
Una algarabía de colores
como un arco iris
rompe con el negro de las nubes nocturnas.
El monte amanece herido.
Brota de él un humo azulado,
los árboles mandan
señales de fuego apocalíptico.
Batahola de extinción.
La tierra de dolor preñada.
Las aves huyen,
no es el invierno que las aleja.
Hay exilio de aromas florales,
se oscurece el verde de la esperanza,
mientras se cierran
los pulmones del planeta.



EL ÁRBOL 
Las veloces golondrinas
cierran las ventanas del cielo,
multiplicidad de movimientos,
muchedumbre sin fronteras.

Abajo,
locomotoras que aúllan
el dolor de los migrantes
que trepan
pletóricos de pavor.

Pequeñas realidades inconexas,
en el círculo blanco del tiempo.

Náufragos en tierra,
islas de indiferencia y cenizas
los marcan.

Sus ojos inquietos buscan
el azul liberador del cielo
y la verdadera luz del sol.

Mientras,
el corpóreo ombú
fantasmagórico,
un árbol monumental
imagen salida de un negro sueño,
extiende sus manos vacías
recibiendo páginas sepias
que le regala el viento
con residuos de palabras.



EL GRITO DE LA TIERRA 
Desde el fondo de la tierra brota un sonido…
Se oye desgarrador.
No hay brisas luminosas.
Ni pájaros que vuelen.
Los nidos y el cielo se ven desiertos.

¿Por qué no resuenan las tonadas
armoniosas en el cielo?
Nadie las oye, o somos sordos al viento.
Ya los brazos de los árboles,
no se elevan con donaire,
caen como cansados a ambos lados del tronco.

Las hojas no vibran al ser acariciadas
por el Pampero del sur,
sólo caen…
No hay canto, hay lamento…

Lamento del mundo,
a través del grito de la tierra.
¡Cuánto dolor dormido y atrapado!
Desechando sombras, sofocando infiernos.

Ruedan lágrimas de intenso dolor,
por vanidades que han cubierto nuestras almas,
ciegas al hambre, la deforestación y la polución.
Desde el fondo emerge,
el grito de la tierra,
apremiante de dudas angustiosas
Lamento de un mundo.
Suspenso de guerra…



ODISEA
El bosque vuelve apocalíptico
el silencio.

Los oyameles están ansiosos
por la espera.

Todo es equilibrio natural,
se apacigua el viento
y conversa con las nubes.

Las Monarcas
mariposas resplandecientes
fluyen del norte al sur.

Inquieta sombra,
mosaicos de vida,
pétalos deshojados caen del cielo.

Naufragas naranja y oro,
embriagadas de sol,
buscando su Ítaca.

  • Las mariposas Monarca, migran de Canadá a los bosques del centro de México, la mayoría al Estado de Michoacán a pasar el invierno.



PLACERES 
El viento trae melodías lejanas,
abrasa suavemente las espigas
produciendo leves movimientos
desgarbados.

El sol,
se va tornando anaranjado,
lentamente…

Disfruto ese placer arcaico
que me regala la naturaleza
infundiéndome,
paz y sosiego.

Mientras
los pájaros migrantes
humillan el silencio.

Muy cerca de mí
un jazmín
anuncia el comienzo de su reinado
y se dispone
a desplegar lentamente
su velamen
entre los escombros de la tarde.

VERSOS VERSUS TSUNAMIS 
La poesía,
no está hecha
sólo de palabras,
tiene lágrimas de mar
muy saladas.
Hay amargos silencios
que rondan la desgastada,
escalera del olvido.
Se integran luces portuarias
y sus múltiples matices.
Hay mástiles,
proas y popas,
y se sueltan amarras
desde el añejo muelle.
El viento amigo
hincha velas a reventar
que buscan el núcleo
de la tormenta,
naufragantes versos.
Se irán al sacrificio
y calmarán el dolor
de los océanos
que ya no darán
coletazos de furia.

Washington Daniel Gorosito Pérez